Prestamos en Uruguay


En el pasado, pedir un préstamo solía ser una tarea un tanto compleja. Para muchas personas era prácticamente imposible acceder a uno de manera legal, por lo que tenían que terminar acudiendo a prestamistas ilegales, quienes suelen cobrar tasas muchos mayores y en ocasiones pueden ser criminales peligrosos. Lamentablemente, para muchas personas eran prácticamente la única opción porque los bancos solicitaban demasiados requisitos a la hora de pedir un préstamo. Estas personas se consideraban excluidas del sistema bancario tradicional.

Por suerte para ellos, la situación ha cambiado en las últimas décadas, y al día de hoy cada vez es más sencillo solicitar un préstamo. En primer lugar, los requisitos son más sencillos dado que los montos de los préstamos legales se han disminuido. Además, los canales de solicitud se están simplificando a medida que la tecnología lo permite, por lo que no es necesario trasladarse a una entidad bancaria o financiera y pasar un rato haciendo cola para solicitarlo, sino que se puede hacer todo desde casa.

En particular, algunos préstamos se pueden solicitar mediante las páginas webs o aplicaciones de las empresas que prestan dinero. Los procesos suelen ser bien sencillos; el solicitante debe indicar cuánto dinero quiere y en cuántas cuotas pretende repagarlo, y de ahí, en ocasiones en apenas unas pocas horas o incluso menos, su solicitud será analizada y obtendrá una respuesta. En algunos casos ni siquiera tendrá que ir a ningún lado, sino que el dinero será transferido a su cuenta bancaria o bien se le pondrá como saldo en una tarjeta prepaga. En otros casos tendrá que acercarse a la entidad financiera o bien a algún local de las agencias de cobranza Red Pagos o Abitab, empresas que tienen sucursales en todo el país.

Por otro lado, los bancos también ofrecen préstamos, y muchos de ellos de manera sencilla, aunque en otros casos el análisis crediticio suele ser un poco más profundo y complejo dado que los montos a solicitar son mayores.

En prácticamente todos los casos, los solicitantes deben ser mayores de 18 años y suele haber un límite superior de edad, 80 o menos años en general. La documentación requerida suele ser la cédula de identidad vigente, algún comprobante de ingresos, ya sea asalariado, empresario, independiente o jubilado, y algún comprobante de domicilio, el cual puede ser un recibo de algún servicio público como UTE, OSE o ANTEL, por ejemplo.